miércoles, 17 de abril de 2013

La Stratēgia como disposición espiritual

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Por Esteban Montenegro

Como primera tentativa de aclarar nuestro concepto de la Stratēgia*, diremos que la entendemos como una particular disposición espiritual mediante la cual el espíritu se prepara para la guerra y eventualmente se lanza a ella para ejercer su libertad, que no reside sino en el honor de poder permanecer fiel a lo que es, fiel al reconocimiento de una verdad tan mortal como él. Su terreno es bastante más simple en términos conceptuales que el resto, dado que parte de un hecho: una confrontación que abarca también a la "paz", y va aún más allá. La proximidad de la muerte hace de la Stratēgia un momento decisivo en el sentido literal del término. A las implicancias de la Stratēgia se les puede decir que si, o que no caso en el que se renunciaría a la propia autenticidad en el mismo acto. Por ende, la guerra (y la muerte) se nos imponen en algún punto como una fatalidad.

Precisando: si bien es algo propio de la Historia Universal el hecho de que las guerras y la voluntad de dominio hayan sido factores centrales de su desarrollo, es sólo en los últimos siglos que la guerra y el dominio han tocado y conmovido directamente lo más íntimo del individuo, de la cultura, de la vida humana en general, poniéndolo todo en el centro del campo de batalla. Esto se evidencia en la cada vez más rara diferenciación entre objetivos civiles y militares. En el fenómeno del terrorismo, de los bombardeos masivos a grandes capitales, en las operaciones de guerra psicológica, en los distintos tipos de genocidio cometidos, y en las así llamadas "guerras de baja intensidad", también pueden verse distintas manifestaciones del concepto que más caracteriza los conflictos de nuestro tiempo: la guerra total. Si es preciso aclararlo aún, diremos que la Stratēgia considera la moral un factor bélico más, en desmedro de cualquier consideración humanitaria. Más bien, son justamente los ideales humanitarios, las loas a la democracia, los derechos humanos, y la liberación de los oprimidos, quienes han encabezado los más grandes asesinatos en masa.

Si siempre fue recomendable prepararse para la guerra a quienes desean vivir en paz, hoy nunca lo fue tanto. Incluso para el individuo mismo que también forma parte del juego estratégico del poder es recomendable mantenerse alerta y en forma. Varios pensadores del siglo pasado, desde Jünger a Foucault, para nombrar algunos, han tematizado este riesgo al que se ve expuesto el individuo en tiempos de progresiva "racionalización" y "totalización". Si bien en esto no coincidamos tanto con la resolución individualista de Foucault, señalaremos nuestra afinidad con Jünger que si vislumbró la posibilidad de un que un pueblo entero se embosque, del mismo modo que Zaratustra tiempo antes habló a los solitarios, para que a espaldas de las moscas del mercado, se erijan como creadores de valores, y den lugar a partir de sí a un nuevo pueblo. Con estas menciones queremos desmarcarnos de todo individualismo misárquico. Es necesario que el espíritu se de una comunidad de diálogo militante, entre pares, de la cual puedan surgir nuevas instituciones, un nuevo tipo de Estado, o al menos otras formas de testimonio existencial. Los detalles de todo esto corresponden al terreno de la Praxis, pero en tanto revisten también una necesidad estratégica, pertenecen a la Stratēgia. El que quiere luchar también quiere más poder. Así se relacionan ambas disposiciones. En lo específicamente estratégico la guerra ya está declarada, o en ciernes, y lo primordial es saber reconocer en que escenarios se dirime la disputa, y cuales son escenarios secundarios o meros espejismos. A partir de ello, que medidas es conveniente tomar, y cuales no. Sin embargo el aspecto decisivo es la voluntad de luchar. El resto puede contribuir o no al éxito, pero no afecta a lo esencial. La Stratēgia que fracasa es la que no está a la altura de su verdad, la victoriosa es la que aún en la derrota fáctica se vuelve gesto y figura para las luchas venideras. La historia no es estanca y muchos muertos gozan de mejor salud que los vivos. El cobarde no tiene historia.

El mundo para la Stratēgia es un campo de batalla donde se pone la verdad en juego. Si bien es esta una disposición espiritual que atiende a las formas, a los medios, a la supervivencia, no manifiesta en su disposición sino la Verdad más concreta que pueda hablar a través de un hombre: el aceptar su propia muerte como precio a pagar por honrar su verdad. ¿Quien habrá de forjarse un cuerpo para atravesar el fuego?. ¿Quien está dispuesto a morir para seguir siendo lo que es o algo aún mejor?. ¿Quien está dispuesto a hundirse en su ocaso?. ¿Quien está dispuesto a morir para crear algo por encima de sí?. ¿Quien está dispuesto a dar su vida por amor al lejano y al venidero?. No parafraseamos a Nietzsche en vano. Estos son los problemas que nos plantea la Stratēgia como signo distintivo de nuestro tiempo. ¿Quien está dispuesto a ser el Stratēgos de su propia verdad?. Mientras los valores cristianos permanezcan sin debida sepultura alrededor de su Dios muerto, nada de todo esto podrá ser encarado por los hombres y pueblos que añoran liberarse. Un sujeto histórico que goza de buena salud es aquel que llegado el momento se siente gustoso de matar y morir por su verdad.

* Stratēgia es una transliteración de la palabra στρατηγία del griego antiguo. Las razones de este uso ya han sido expuestas en "La Theōria como disposición espiritual".

lunes, 8 de abril de 2013

La Praxis como disposición espiritual

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Por Esteban Montenegro 

Como primera tentativa de aclarar nuestro concepto de la Praxis, diremos que la entendemos como una particular disposición espiritual mediante la cual el espíritu (se) pone en acto o (se) interpreta (en los) hechos, (en) la vida misma en su fluir. Lo hace desde, y en, un determinado momento y lugar histórico. Desde una comunidad y una época dadas.

Esta disposición espiritual práctica, tiene un origen irreflexivo en la más rudimentaria experiencia vital. Son marcos de desarrollo suyos, aunque en grado creciente de complejidad la familia, la comunidad nacional, y el destino político-espiritual de una época. Pero a diferencia del mero movimiento reflejo de las masas, la Praxis, es decir, la acción consciente de un sujeto histórico (sea éste un individuo, o un pueblo) tiene por fin afirmarse ella misma en tanto manifestación histórica de la verdad del Absoluto, entendida como coherencia fáctica de nuestro reconocimiento teórico del mismo. La Praxis es la única vía para la manifestación del universal concreto. Su actuar es expansivo y modélico, no tiene como fin reificar un determinado tipo de institución, sino obedecer en los hechos a la verdad. Este es su bien, no el bien de todos. Son muchos los que aspiran a la renuncia de la verdad en el nombre del bien. La Praxis tematiza y aspira al mencionado bien propio y al común en tanto sea parte del suyo, para la realización del absoluto en formas orgánicas que espejen las figuras ideales proyectadas por la Theōria. Lo estrictamente universal, en su aspecto figurativo, siempre permanece ideal, configurando la Praxis y regulando sus medios y fines, en permanente interacción con ella.

A través de la Praxis el espíritu actúa respecto de la moral (que impone deberes, y prescribe fines al individuo) y de la política (que impone deberes, y prescribe fines a la comunidad). Moral y política están insertas en el espíritu de una cultura y una época determinada que responde a las vicisitudes de la historia en tanto devenir orgánico de la lucha por la vida.

El mundo para la Praxis se configura de vuelta como límite (no solo para ella misma sino también para las otras disposiciones espirituales). Pero el espíritu actuante, por su disposición práctica, se propone desafiar todo obstáculo mediante la razón persuasiva (dentro de la comunidad) o la fuerza (fuera de la comunidad). Puede hablarse de comunidad hasta tanto exista una unidad frente a las amenazas externas donde la lucha por el poder se canalice en formas institucionales que supongan que el bien del todo está por sobre el bien de las partes. Cuando la unidad se rompe, o cuando una unidad política entra en guerra con otra la Praxis deja lugar a la Stratēgia. La razón de porqué no incluimos esta última dentro de la Praxis se deriva estrictamente del escenario de guerra total contemporáneo, que ha excedido por mucho los mecanismos políticos de una mera lucha por el poder, y a su vez el plano específico de la guerra, para considerarlo todo un factor más del combate por el dominio. Los problemas específicos de la Stratēgia serán tratados con mayor profundidad en otro apartado. Por ahora basta con señalar que mientras la Praxis tiene su fin en si misma, la Stratēgia abarca el conocimiento y la destreza de los medios por los cuales puede una comunidad puede mantenerse en forma para sobrevivir en nuestra época.
         
Praxis es una transliteración de la palabra πρξις del griego antiguo, así como Stratēgia lo es de στρατηγία. Las razones de estos usos ya han sido expuestas en "La Theōría como disposición espiritual".

domingo, 17 de marzo de 2013

La Tekhnē como disposición espiritual

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Por Esteban Montenegro

Como primera tentativa de aclarar nuestro concepto de la Tekhnē*, diremos que la entendemos en sí misma como una particular disposición en la que el espíritu (se) produce y (se) interpreta (a través de las) cosas, apropiando con su obrar la realidad dada frente a él. Lo hace a través del Arte (apropiación estética del mundo), y la Ciencia (apropiación fáustica del mundo).

De este modo el espíritu revierte la primera impresión teorética por la cual el mundo aparecía como límite enfrentado a su alma que percibía como mera posibilidad. El espíritu procede, por tanto, a producir el mundo en tanto materia de su proyecto. Y a través de sus fines, redescubre el mundo infinito.
                                                                                                            
Mientras que mediante la Theōria el espíritu se afirma en tanto autónomo y libre respecto del mundo; mediante la Tekhnē se afirma como productor de la realidad, en tanto inteligencia que introduce la finalidad en el mundo. Ésta teleología está inspirada por la fuerza de atracción que ejercen aquellas figuras proyectadas por la Theōria como configuraciones de lo absoluto. De aquel modo la Theōria implicaba una concepción del mundo; de éste, la Tekhnē implica una producción del mismo.
                                                      
La Tekhnē se caracteriza por su movimiento hacia la reducción interior del afuera, es decir, la transformación de la exterioridad en interioridad. Cada interacción con el afuera recupera un saber proveniente de la concepción misma proyectada en las cosas. La profundidad que se busca en las cosas es la profundidad del espíritu mismo. El espíritu logra de ese modo que su misma historia y su proyecto se confunda con la historia de las cosas, en un proceso vivo de relación dialéctica con las mismas. La vocación de la Tekhnē se mira en el abismo de aquel infinito que ha propuesto en las cosas, siempre cambiantes, siempre disponibles. Su libertad se ejerce sobre ellas, que son finitas. Para ejercer dicha libertad añora un poder que no puede reposar en el limitado dominio de la posesión individual. Necesita ejercer su libertad con otros, sobre otros, o para otros. La Tekhnē está condicionada en función del proyecto metafísico de la Theōria  y del proyecto político de la Praxis. Diremos más, si bien a efectos expositivos la Theōria y la Tekhnē están siendo tratadas previamente, la Praxis es primero, y acompaña, aunque irreflexivamente, como sustrato, a la Theōria y a la Tekhnē. La conciencia de la Praxis es posterior en manifestación pero primera en tanto hace posible la aparición del orden de la serie. Mientras la Theōria reposa sobre la interioridad, sobre la concepción; la Tekhnē lo hace sobre la exterioridad, sobre la producción. La relación entre estos dos polos cuya direccionalidad es antagónica sólo es posible presuponiendo la Praxis, un devenir en cuya unidad se conserve la identidad de los opuestos y su tensión intrínseca, pero en virtud del cual el espíritu pueda decidir una realización mayor.

Tekhnē es una transliteración de la palabra τέχνη del griego antiguo. Las razones de este uso ya han sido expuestas en "La Theōria como disposición espiritual".

viernes, 8 de marzo de 2013

La Theōria como disposición espiritual

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Por Esteban Montenegro

Los primeros pasos que ensayamos aquí no podrán ser sino arbitrarios, pero encierran, estamos seguros, una riqueza que se desentrañará con el paso del tiempo, con el esfuerzo continuado y la lectura atenta. No es otra la razón que nos empuja a avanzar aunque sea a tientas, en plena oscuridad y sin garantías. Abrimos la presente a todo tipo de críticas para continuar la elaboración y rectificación de estas mismas ideas en futuras publicaciones.

La hipótesis que trabajaremos respecto de las cuatro áreas temáticas de este sitio en sí mismas, es que, a nuestro entender, configuran, cada una, una particular disposición espiritual. A lo largo del tratamiento de las mismas daremos con más que conceptos. Y es que hay figuras, arquetipos bajo los cuales éstos aparecen en grados cada vez más complejos de interrelación orgánica. Este trabajo interpretativo tendrá, por tanto, el fin de desocultar la fuerza viva de la que se nutre El Frente, a través de sus secciones, que presentamos aquí como enfoques existenciales de su mismo organismo. ¿Qué otra forma de conocerse tiene uno mismo sino es a través de sus propias obras?. ¿Qué obra tiene más vida que la realización del propio espíritu?.

Como primera tentativa de aclarar nuestro concepto de la Theōria*, diremos que la entendemos, reiterándonos, como una particular disposición espiritual. Mediante la cual, en un movimiento hacia dentro, el espíritu se piensa a sí mismo en el terreno de las Ideas. Realiza así el alma en tanto posibilidad suya; y en tanto tiende a lo absoluto, busca reconocerse y concretarse a través del Sujeto como proyecto suyo. La Theōria conduce en última instancia al lugar donde se confunden lo universal y la subjetividad en una pura presencia pensante que prefigura lo absoluto. Y lo hace como negación del ahora contingente de la subjetividad, y a su vez, como afirmación de una superación proyectada.

Esto significa que la Theōria proyecta más allá de sí unas figuras, que le aparecen como objetivas y necesarias, y a las que tiende con todas sus fuerzas derramándose fuera de sí. Estas figuras son encarnación de verdad, entendida como coherencia ideal con la autarquía y la libertad de su propia concepción. Estas figuras exigen cumplimiento y por ende arrastran al espíritu por fuera del terreno propio de la Theōría. Pero este movimiento, por el cual la Theōria se muestra en continua interacción con otras disposiciones espirituales, merece ser mejor comprendido antes de progresar en él.

Mientras su simple opción por la autonomía a espaldas del mundo ya la vuelve sujeto histórico, es en el ejercicio contemplativo que le es propio donde la Theōria prefigura distintas configuraciones para la realización de lo absoluto. La contemplación aparece así como contracara de la pasividad, pues la verdad como experiencia interior implica la transformación del mundo. El mundo siempre es para quien lo mira. Precisando, el mundo es concebido por el espíritu siempre en función de un proyecto. Justamente la Theōria implica que el espíritu se da un proyecto en libertad. La libertad de nuestro espíritu, entonces, ejercida por si misma es transformadora, pues su puesta en acto desafía la necesidad del mundo, de lo dado, que sólo se reproduce a sí mismo. La Theōria en su operación pugna por una concepción del mundo que prefigure la actualización de las potencialidades encarnadas en el alma del sujeto. Esto la pone en tensión permanente con el mundo que se nos presenta a primera vista como la negación de todo sujeto, como un no-yo. Tal es así que teniendo en cuenta que la Theōria proyecta figuras como configuraciones para la realización del absoluto desde el plano de las Ideas, el espíritu debe necesariamente ir más allá de dicho plano. Debe hacer una revolución negando su negación, ese mundo que se le impone como una voluntad extraña, para poder realizarse en él o a pesar de él. Se hace necesaria por tanto una elevación de lo abstracto a lo concreto que nos empuja hacia la Tekhnē, esa particular disposición espiritual mediante la cual el espíritu se realiza fuera de sí a través de las cosas que concibe de acuerdo a su proyecto; y también hacia la Praxis, aquella otra disposición que asume como propia la dinámica de la vida misma, el devenir, a través de una acción sobre la cual no diremos más nada por el momento.

* Theōries la transliteración de la palabra θεωρία, del idioma griego clásico. Damos uso al término transliterado para facilitar su comprensión a todo el público hispanoparlante y para referir, a su vez, al significado del término griego que nos parece más adecuado para la exposición que la palabra castellana "teoría", que se presta a confusión por sus usos corrientes. Theōria significa principalmente: visión, contemplación, especulación. Nosotros referimos al término, más ampliamente, como disposición espiritual teórica para acentuar que éste contemplar, es una de las facultades mediante las que el espíritu se dispone. Este uso del griego antiguo, tiene por fin sugerir una genealogía de los conceptos centrales de la filosofía para comprenderlos cabalmente.

martes, 5 de marzo de 2013

El Eterno Retorno de Hugo Chávez

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El Presidente venezolano pasó parte de su último tiempo en Cuba fascinado con el libro de Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”. Ha recitado pasajes del texto en discursos televisados y se ha referido a él en mensajes difundidos por la red social Twitter. El Mandatario expresó que el libro le vino a la mente cuando estaba recibiendo tratamiento, y pidió un ejemplar. “Lo mandé a buscar y sólo dije: Sólo que ahora apareciste Zaratustra, de nuevo”, dijo el gobernante. “Ahora me asaltaste a fondo sólo que venías de la mano con Fidel Castro”. Incluso citó directamente la obra refiriendo a la proximidad de su muerte: "Me encuentro ante mi montaña más alta y ante mi más larga caminata... Bien... estoy dispuesto" así habló Zaratustra!”.