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domingo, 21 de febrero de 2010

El Ascenso de Perón

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Por Juan José Hernández Arregui
Extracto de "La Formación de la Conciencia Nacional"

El golpe militar del 4 de junio, es un movimiento anticomunista pero también antioligárquico, es antiliberal pero no busca apoyo de las masas populares. Debía definirse ineludiblemente en un sentido reaccionario o popular. El Ejército Argentino ha sido partidario de la industrialización, coincidían históricamente con la vaga tendencia de la burguesía industrial, consolidada durante la guerra, hacia la independencia económica. La primer consecuencia fue una política proteccionista. La reacción del imperialismo y de las fuerzas internas proimperialistas ligadas al antiguo orden fue inmediata.

Perón comprendió la transformación que se había operado en el país. Mientras las fuerzas políticas de la vieja Argentina se polarizaban alrededor de la democracia formal incumplida, Perón desafió el potencial económico coligado de los intereses imperialistas, de los grandes diarios, de la burguesía mercantil de Buenos Aires, de la mayoría de la intelectualidad y apeló a los sectores populares decepcionados del radicalismo, a los estratos más castigados de la clase media, a las peonadas del interior que habían votado bajo la despótica voluntad del caudillo a radicales o conservadores, pero sobre todo, su campo de operaciones inmediato, fue el proletariado industrial de las ciudades.


El sentimiento de que el capital extranjero era la causa de todos los males era generalizado en la oficialidad la composición social del Ejército, cuyos oficiales no pertenecen a las clases altas, favoreció esta mejor comprensión, en sus cuadro de oficiales, de la fuerza que anidaba en el pueblo, y explica en parte, por qué el Ejército no tiró contra los obreros en octubre de 1945, a pesar de su temor a las masas.

Perón logró rápidamente el sostén de un sector social hasta entonces excluido, la clase obrera de origen provinciano sin ligazones con el débil, anárquico extranjerizante movimiento sindical de la ciudad puerto.

Esa masa, hasta entonces dispersa, en breve tiempo dio un salto histórico formidable hacia su unidad de clase en medio del desconcierto general de los partidos acostumbrados a comprar libretas donde había millones de argentinos víctimas de la opresión social. Se dio entonces, un frente nacional defentista fluido en torno al eje del Ejército. Tal tipo de alianza es inevutable en un país semicolonial y condiciona la posición atiimperialista del Ejército mismo. El Ejército vaciló cuando en el mes de octubre de 1945, la Marcha de la Constitución y la Libertad, reunió doscientas mil personas bajo la directa intervención del embajador estadounidense Spruille Braden.

El 17 de octubre bajo la acción de las masas y la huelga general, Perón fue libertado. Pocos meses después, el 24 de febrero de 1946, en elecciones custodiadas por el Ejército –libres como jamás las había conocido la Argentina en su historia- era elegido presidente constitucional. El mismo Perón ha interpretado aquellos acontecimientos: “En lo que ese refiere, por lo menos a mi participación personal en el movimiento del 4 de junio de 1943 y en mi gestión posterior, no cabe duda de que ha sido legitimada en las manifestaciones populares del 17 de octubre de 1945 y en los comicios no ya libres, sino libérrimos, de febrero de 1946

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