Bienvenidos al Frente Negro

miércoles, 9 de noviembre de 2011

El plan de la Élite para el Nuevo Orden Social Mundial

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Por Richard K. Moore

"El negocio de los capitalistas es el manejo del Capital, y este manejo es generalmente realizado a través de la mediación de los Bancos, las financieras y las entidades bursátiles. No debería entonces sorprendernos que los banqueros de inversión hayan pasado a ocupar la cima de la jerarquía del poder y la riqueza del Capitalismo. De hecho, hay un puñado de familias de banqueros, incluyendo a los Rockefellers y a los Rotschilds, que han pasado a dominar los asuntos políticos y económicos del mundo occidental. (...) Los Pueblos y las Naciones no son sino peones en sus partidas. Millones mueren en las guerras, las infraestructuras son destruidas, y mientras el mundo se lamenta, los banqueros cuentan sus jugosas ganancias y hacen planes para sus inversiones en la reconstrucción de posguerra."


Cuando la Revolución Industrial empezó en Gran Bretaña, a fines del 1700, había montones de dinero por ganar invirtiendo en nuevas fábricas y molinos, abriendo nuevos mercados, y ganando el control de las fuentes de materias primas. Pero aquellos que más dinero tenían para invertir, no obstante, no estaban en Gran Bretaña sino sobre todo en Holanda (1). Holanda había sido la potencia occidental dominante del 1600, y sus banqueros eran los puntales del Capitalismo. A la búsqueda de beneficios, el Capital holandés fluyó hacia el mercado de capitales británico, y de esta manera financió el surgimiento de Gran Bretaña, que eclipsaría subsecuentemente a Holanda tanto en lo económico como en lo geopolítico.

De esta manera el industrialismo británico llegó a ser dominado por acaudalados inversores, y el Capitalismo devino el sistema económico dominante. Esto llevó a una enorme transformación social. Gran Bretaña había sido hasta entonces esencialmente una sociedad aristocrática, dominada por familias terratenientes. A medida que el Capitalismo se fue volviendo económicamente dominante, los capitalistas se volvieron a su vez políticamente dominantes. Las pautas impositivas y las políticas de control de importaciones y exportaciones cambiaron gradualmente para favorecer a los inversores por sobre los terratenientes.

Ya no era viable económicamente el mantenimiento de una estancia en el campo: uno debía desarrollarlo, tornarlo a un uso más productivo. Los dramas de la época victoriana rebosan de historias acerca de familias aristocráticas que viven duros tiempos y que son forzadas a vender sus propiedades. Por un propósito narrativo, esta decadencia es típicamente explicada como a causa de un atributo fallido en el carácter de una persona, por ejemplo un hijo primogénito de carácter débil. Pero en realidad el declive de la Aristocracia fue parte de una mayor transformación social surgida con el auge del Capitalismo.

El negocio de los capitalistas es el manejo del Capital, y este manejo es generalmente realizado a través de la mediación de los Bancos, las financieras y las entidades bursátiles. No debería entonces sorprendernos que los banqueros de inversión hayan pasado a ocupar la cima de la jerarquía del poder y la riqueza del Capitalismo. De hecho, hay un puñado de familias de banqueros, incluyendo a los Rockefellers y a los Rotschilds, que han pasado a dominar los asuntos políticos y económicos del mundo occidental.

A diferencia de los aristócratas, los capitalistas no están atados a un territorio, o al mantenimiento de una propiedad geográfica. El Capital es desleal y móvil –fluye hacia donde puedan ser encontrados los mayores beneficios; así pasó de Holanda a Gran Bretaña, de Gran Bretaña a EEUU, y más recientemente de todos los lugares del mundo hacia China. Tal como una mina de cobre puede ser explotada hasta el agotamiento y luego abandonada, así bajo el Capitalismo naciones enteras pueden ser explotadas, agotadas y abandonadas, tal como se ve en las herrumbrosas zonas industriales de Gran Bretaña y EEUU.

Este desarraigo del territorio habitado conduce a un tipo diferente de geopolítica bajo el Capitalismo en comparación a la Aristocracia. Un rey va a la guerra cuando ve una ventaja para su Nación en esto. Los historiadores pueden “explicar” las guerras pre-capitalistas en términos de engrandecimiento de las Monarquías y las Naciones.

El capitalista enciende la mecha de una guerra con el fin de generar ganancias para sí, y de hecho nuestra élite de familias banqueras ha financiado a ambos bandos en la mayoría de los conflictos bélicos desde por lo menos la Primera Guerra Mundial. Es por ello que los historiadores tienen dificultades a la hora de “explicar” la Primera Guerra Mundial en términos de motivaciones y objetivos nacionales.

En la era pre-capitalista la guerra era como un ajedrez, cada bando tratando de ganar la partida. Bajo el Capitalismo, la guerra es más parecida a un Casino en donde los jugadores luchan en tanto puedan obtener crédito mediante más fichas, siendo el verdadero triunfador la Banca –los banqueros que financian la guerra y deciden quién será el último hombre en pie. No solamente las guerras son la inversión más rentable de todas las empresas capitalistas, sino que con ellas, a través de la elección de los triunfadores y del manejo del negocio posterior de la reconstrucción, la élite de las familias banqueras es capaz con el tiempo de ir moldeando una configuración geopolítica que le sea acorde a su propio interés privado.

Los Pueblos y las Naciones no son sino peones en sus partidas. Millones mueren en las guerras, las infraestructuras son destruidas, y mientras el mundo se lamenta, los banqueros cuentan sus jugosas ganancias y hacen planes para sus inversiones en la reconstrucción de posguerra.

Desde una posición de poder, como los financistas de los gobiernos, la élite de las finanzas ha perfeccionado con el tiempo sus métodos de control. Estando oculta siempre detrás de escena, tira de los hilos que controlan los Medios de comunicación, los Partidos políticos, las agencias de Inteligencia, los mercados de valores y las Bolsas, y las oficinas de Gobierno. Y quizás, su mayor baza de poder es el control sobre la Moneda. Por medio de su sistema fraudulento de Bancos centrales, manipulan los ciclos de expansión y de crisis, e imprimen dinero de la nada y luego lo prestan con interés a los Gobiernos. El poder de esta mafia, la Oligarquía bancaria, es a la vez absoluto y sutil….

Algunos de los más grandes hombres de los Estados Unidos tienen miedo de algo. Ellos saben que hay un poder en algún lugar, tan organizado, tan sutil, tan interconectado, tan completo y persuasivo que ellos hacen mejor en no hablar de más y por encima de los meros murmullos cuando hablan para condenarlo. – Woodrow Wilson, presidente de EEUU

El Fin del Crecimiento –Banqueros contra Capitalismo

Siempre fue inevitable, en un planeta finito, que habría un límite al crecimiento económico. La industrialización nos ha permitido una carrera veloz hacia ese límite a lo largo de los dos últimos siglos. La producción se ha vuelto siempre más eficiente, los mercados cada vez más globales, y finalmente el paradigma del crecimiento perpetuo ha llegado al punto de retornos decrecientes (2).

En realidad, este punto ha sido alcanzado en torno a 1970. Desde entonces el Capital no ha buscado tanto el crecimiento a través del incremento de la producción, sino por medio de extraer mayores retornos de niveles de producción relativamente estabilizados. Esta es la razón por la cual la Globalización ha movido la producción de manufacturas a áreas de salarios paupérrimos, que le proveyesen mayores márgenes de ganancia. Esta es la razón por la que han acontecido las privatizaciones de lo Público, que implican una nueva corriente de ingresos que fluyen hacia los inversores y que antes lo hacían hacia los Tesoros Nacionales. Esta es la razón por la que se multiplicaron los mercados de divisas y derivados, los cuales crearon la ilusión electrónica de un crecimiento económico sin la producción de nada en el mundo real.
Por casi cuarenta años, el sistema capitalista fue mantenido en movimiento por estos diversos mecanismos, ninguno de los cuales era productivo en el verdadero sentido de la palabra. Y luego, en Septiembre del 2008 (3) el castillo de naipes colapsó de repente, llevando al sistema financiero global a caer de rodillas.

Si uno estudia el colapso de las civilizaciones, uno aprende que el fallo en adaptarse a las situaciones es fatal. ¿Está nuestra civilización a punto de caer en esa trampa? Tuvimos dos siglos de crecimiento genuino, en el que el crecimiento dinámico del capitalismo estuvo en armonía con la realidad de un crecimiento industrial sostenido. Luego tuvimos cuatro décadas de crecimiento ficticio –el capitalismo siendo sostenido por un castillo de naipes. Y ahora, cuando el castillo de naipes ha caído, cada esfuerzo es aparentemente hecho para lograr “una recuperación” –¡del crecimiento! Es muy fácil tener la impresión de que nuestra civilización está en el proceso de colapsarse, basándonos en el principio de fallar en la adaptación al medio circundante.

Esta impresión sería parcialmente correcta y parcialmente errónea. En pos de comprender la situación real, debemos hacer una clara distinción entre la Élite del Capitalismo y el Capitalismo mismo. El Capitalismo es un sistema económico guiado por el crecimiento; la Élite Capitalista es la colectividad de individuos que ha logrado hacerse el control del mundo occidental mientras el Capitalismo ha estado operando como el sistema dominante durante los dos últimos siglos. El sistema Capitalista ha caducado ya su fecha de vencimiento. La élite de los banqueros está bien anoticiada de este hecho – y se están adaptando a los tiempos.

El Capitalismo es un vehículo que los ha ayudado a llegar a los banqueros al poder absoluto, pero ellos no tienen mayor lealtad hacia este sistema que el que tienen hacia algún territorio, hacia alguna cosa o hacia alguien. Como mencionamos anteriormente, los banqueros piensan en una escala global, con las Naciones y Pueblos como peones. Ellos definen qué es el dinero y el valor del mismo, y lo reparten tal como hace la Banca en el juego del Estanciero (4). Ellos pueden hacer también un nuevo juego con una nueva clase de dinero. Hace tiempo que han sobrepasado la necesidad de depender de algún sistema económico en particular en pos a mantener su poder. El Capitalismo fue útil durante una era de rápido crecimiento. Pero para una era de no-crecimiento, un juego diferente está siendo preparado.

De esta manera, al Capitalismo no se le permitió morir de forma natural. En su lugar, fue tirado abajo en una demolición controlada. Primero, fue puesto en un estado de terapia intensiva, con un mantenimiento artificial de su vida, a través de lo ya mencionado: globalización, privatizaciones, especulaciones en los mercados bursátiles y cambiarios, etc. Después fue inyectado con una droga mortal que le causaría su Eutanasia, en la forma de las Burbujas de las Hipotecas “subprime” (5) y los “derivados tóxicos”(6). Finalmente, el Banco de Pagos Internaciones con sede en Basilea –el Banco Central de los Bancos Centrales- desconectó el respirador artificial del sistema: declaró la regla de la contabilidad por el “Valor de Mercado” de los bienes poseídos, lo que generó que todos los Bancos que poseían estos derivados de alto riesgo (y por tanto, bajo valor de mercado) entrasen inmediatamente en la categoría de insolvencia, aunque tardó un poco en hacerse esto visible. Cada paso en este proceso fue cuidadosamente planeado y dirigido por la camarilla de Bancos Centrales.

El Fin de la Soberanía – La Restauración del Antiguo Régimen

Tal como el colapso financiero fue cuidadosamente planificado, así lo fue el escenario del post-colapso, con sus suicidas programas de rescate. Los presupuestos nacionales estaban ya estrechamente ajustados; no contaban precisamente con las reservas disponibles para la salvación de los Bancos insolventes. Por eso los subsidios económicos comprometidos con esos privados equivalieron a una toma por parte de los Gobiernos, de nuevas deudas de enormidades astronómicas. ¡En pos de cumplir con los compromisos de estos rescates, el dinero necesario debía de ser tomado en préstamo del sistema financiero mismo que estaba siendo subsidiado!

No fue que los Bancos eran demasiado grandes para caer, sino que los banqueros eran demasiado poderosos como para caer: ellos les ofrecieron a los políticos una oferta que no pudieron rechazar. En los EEUU, el Congreso fue advertido que en caso de no aprobarse los subsidios al sistema financiero, se decretaría la ley marcial al otro día. En Irlanda, los Ministros fueron amenazados con que habría un caos financiero y saqueos en las calles. En realidad, como lo demostró Islandia, el modo correcto de tratar con los Bancos insolventes era con un ordenado proceso de custodia y tutoría de sus bienes.

El efecto de los subsidios coercitivos fue la transferencia de la insolvencia desde los Bancos hacia los Tesoros Nacionales. Las deudas bancarias fueron transformadas en deuda soberana y déficits públicos. Ahora, algo obviamente predecible, son las Naciones las que están buscando un rescate, pero estos vienen con condicionamientos explícitos. Así en vez de que fuesen los Bancos los obligados a depender de una fiscalización gubernamental externa a ellos, son las Naciones.las condicionadas por los banqueros.

En su libro “Confesiones de un sicario económico” (7), John Perkins explica cómo el Tercer Mundo fue forzado lo largo de las últimas décadas –por medio de presiones y artimañas de distinto tipo– a la sumisión de un endeudamiento perpetuo. Por su misma naturaleza, las deudas no podían ser pagadas nunca. En su lugar, las deudas debían ser refinanciadas periódicamente, y en cada ronda de refinanciamiento se hundía a la Nación en una deuda aún más profunda e impagable –obligando así a la Nación a someterse a los dictados cada vez más drásticos del Fondo Monetario Internacional. Con la orquestación del colapso financiero y la estafa del esquema de “demasiado grandes como para caer”, los banqueros han cruzado el Rubicón: la agenda de los sicarios económicos está siendo aplicada ahora también en el Primer Mundo.

En la Comunidad Europea, la primera tanda de Naciones en ser derribadas serán las de las así llamadas PIGS –Portugal, Irlanda, Grecia, España. La ficción de que los PIGS pueden sobrellevar los rescates financieros está basada en la asunción de que la era del crecimiento ilimitado puede recomenzarse. Como bien saben los banqueros, esto jamás volverá a suceder. Eventualmente los PIGS serán forzados al default, y luego será el turno del resto de la Comunidad Europea, todo como parte de un proyecto de demolición controlada.

Cuando una Nación sucumbe ante el estrangulamiento de la deuda, cesa de ser una Nación Soberana gobernada por algún tipo de proceso político interno. En su lugar, pasa a estar bajo el control de las directivas de los organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Como se ha visto ya en el Tercer Mundo, y está sucediendo ahora mismo en Europa, estas directivas son todas tendientes al ajuste y las privatizaciones. Las funciones públicas y de gobierno son eliminadas o apropiadas por los privados, las empresas públicas son vendidas. Poco a poco –otra vez mediante una demolición controlada– el Estado Nacional es desmantelado. Al final, las únicas funciones primarias que se les dejan a los gobiernos son las de Policía para reprimir a su propio Pueblo, y la recaudación de Impuestos para pagar las deudas asumidas con los banqueros.

De hecho, el desmantelamiento del Estado Nación ha comenzado desde mucho tiempo antes que el colapso financiero del 2008. En Gran Bretaña y EEUU, comenzó en 1980 con Margaret Thatcher y Ronald Reagan. En Europa, comenzó en 1988 con el Tratado de Maastricht. La Globalización aceleró el proceso de desmantelamiento a través de la exportación de la capacidad industrial y los puestos de trabajo (8), los programas de privatización, los acuerdos de “libre comercio” y el establecimiento de la institución anti-regulatoria y destructora de toda barrera nacional que implica la Organización Mundial de Comercio (OMC). Los acontecimientos acaecidos desde el 2008 han permitido una rápida evolución del proceso que ya estaba llevándose a cabo.

Con el colapso financiero, los rescates y blindajes, y la total falla en la concreción de algún plan efectivo de recuperación, las señales se muestran claras: al sistema se le ha dejado colapsar totalmente, limpiando así el terreno para una “solución” fabricada de antemano. A medida que el sistema del Estado Nación es desmantelado, un nuevo Régimen global de gobierno es establecido para reemplazarlo. Como podemos ver con la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y las demás piezas de este embrión de gobierno mundial, el nuevo sistema global no tiene ninguna pretensión por la representación popular o el proceso democrático. Regirá por medio de burocracias autónomas globales, de tecnócratas que tomarán sus órdenes, de modo directo o indirecto, de la camarilla de banqueros.

En su libro, “Globalización de la Pobreza y Nuevo Orden Mundial” (editorial Siglo XXI), Michel Chossudovsky explica cómo la globalización y las acciones del Fondo Monetario Internacional han generado un pobreza masiva en todo el Tercer Mundo a lo largo de las últimas décadas. Como podemos comprobar, con el énfasis dramático en las políticas de “austeridad” y ajuste que siguieron al colapso financiero y los rescates fiscales, el proyecto de creación de pobreza ha cruzado el Rubicón. En este nuevo sistema mundial no habrá más lugar para una clase media próspera. En vez, el nuevo Régimen se asemeja bastante a los viejos tiempos de la Realeza y la Servidumbre (el Ancien Régime o Antiguo Régimen). Los banqueros son la nueva familia real, con el mundo entero como sus dominios. Los tecnócratas que alimentan a las burocracias globales son la nueva clase alta señorial con privilegios. El resto de nosotros, la abrumadora mayoría del mundo, nos hallaremos en el rol de los siervos empobrecidos –si tenemos la suficiente suerte de ser parte de los sobrevivientes del proceso de colapso.

Hoy día los norteamericanos estarían enfurecidos al saber que tropas de la ONU entraron a Los Angeles a restaurar el orden; mañana estarán agradecidos. Esto es especialmente cierto si se les dijese a ellos de la existencia de una amenaza externa, fuera ésta real o fabricada, que pusiese en peligro nuestra misma existencia. Es entonces que toda la gente del mundo se encomendará ante los líderes mundiales para que estos le libren de la amenaza de este mal. Aquel temor común a todos los hombres es el temor a lo desconocido. Cuando se presente este escenario, los derechos individuales serán voluntariamente relegados para garantizar el bienestar y la seguridad que el gobierno mundial les proveerá. – Henry Kissinger, hablando en la conferencia del Grupo Bilderberg, del 21 de Mayo de 1992, en la ciudad de Evian, Francia (9).

El Fin de la Libertad – El Estado Gendarme Mundial

En el transcurso de las pasadas cuatro décadas, desde alrededor de 1970, hemos estado experimentando un proceso gradual de cambio de Régimen, desde un antiguo sistema global hacia un nuevo orden mundial. En el viejo sistema, las Naciones del Primer Mundo eran relativamente estables y prósperas, mientras las del Tercer Mundo sufrían bajo Estados policíacos y dictatoriales, la pobreza masiva y el imperialismo (la explotación de las potencias extranjera). Como se ha discutido más arriba, el proceso de transición ha sido caracterizado como de “cruce del Rubicón” –la introducción de prácticas y políticas en el Primer Mundo que estaban formalmente limitadas en su mayor parte al Tercer Mundo.

Por medio de la esclavitud de la deuda con el FMI se ha cruzado el Rubicón, posibilitado por la estafa organizada del esquema de colapsos-rescates financieros. A su vez, la pobreza masiva estructural y sistémica está cruzando este mismo Rubicón gracia a las medidas de ajuste y “austeridad” impuestas por el FMI, con sus nuevos poderes como tenedor-de-bonos. El Imperialismo está también cruzando el Rubicón, a medida que el Primer Mundo cae bajo la dominio explotador de los banqueros y sus burocracias, un plexo de poder que es externo a toda identidad nacional. No sorprende que la tiranía política estatal esté también cruzando el Rubicón: la imposición de niveles de pobreza del Tercer Mundo requieren métodos de represión tercermundistas.

El Movimiento Antiglobalización puede ser tomado como el principio de la Resistencia Popular contra el proceso de cambio de Régimen. De modo similar, la respuesta policíaca a las demostraciones antiglobalización en Seattle, en noviembre de 1999, pueden ser tomadas como “el cruce del Rubicón” por parte de la política estatal dictatorial. La violencia arbitraria y excesiva de tal respuesta –incluyendo cosas como abrir los ojos de los manifestantes y luego rociarlos con gas pimienta– fue sin precedentes, contra una marcha de militantes pacíficos en una Nación del Primer Mundo.

Irónicamente, la respuesta policial, particularmente al ser tan extensamente publicitado, en realidad fortaleció el Movimiento Antiglobalizador. Al tiempo que las demostraciones crecieron en tamaño y fuerza, la respuesta policial se volvió aún más violenta. El clímax de los acontecimientos fue alcanzado en Génova, en Julio del 2001, cuando los niveles de violencia de ambos lados empezaron a semejar los de una guerra de guerrillas.

En aquellos días el Movimiento Antiglobalización encabezó la sección de noticias internacionales de los medios de comunicación, y la oposición a la Globalización alcanzó proporciones masivas. El movimiento visible era sólo la punta de un iceberg anti-sistémico. Sin lugar a dudas, el sentimiento popular generalizado del primer mundo había comenzado a tomar un giro radical. Los líderes del Movimiento habían empezado a pensar ahora en términos de movimiento anti-capitalista. Se sentía una volatilidad política en el aire, en el sentido de que, tal vez posiblemente, el sentimiento popular alumbrado podría tener éxito en cambiar el curso de los acontecimientos.

Todo eso se acabó el 11 de Septiembre del 2001, el día en que fueron derribadas las Torres Gemelas. El Movimiento Antiglobalizador, junto a la Globalización misma, desapareció casi totalmente de la conciencia pública a partir de ese nefasto día. De improviso, un escenario global completamente nuevo, un nuevo circo mediático –con un nuevo enemigo, y una nueva clase de guerra, una guerra sin final aparente, una guerra en contra de fantasmas, una guerra contra el “Terrorismo”.

Anteriormente hemos visto cómo el colapso financiero orquestado en Septiembre del 2008, posibilitó que ciertos procesos en curso fuesen acelerados, tal como el desmantelamiento de la soberanía de los Estados, y la imposición de política de ajuste. De modo similar, los eventos de Septiembre del 2001 posibilitaron que ciertos proyectos en curso fueran enormemente acelerados, tales como el abandono de las Libertades Civiles y de la Ley Internacional.

Antes incluso que la caída de las Torres Gemelas, la “Patriotic Act” ya había sido bosquejada, proclamando en términos que no dejaban lugar a dudas que el Estado Policial ya estaba aquí (en los EEUU) por la fuerza, y que estaba para quedarse –los Derechos Constitucionales habían sido vaciados y anulados. Sin pasar mucho tiempo, una legislación “antiterrorista” de similar carácter había sido adoptada a lo ancho de todo el Primer Mundo. Si algún Movimiento Antisistema quería volver a levantar la cabeza en el Primer Mundo (como lo hizo, por ejemplo, recientemente en Grecia), la arbitrariedad y violencia policial podría ser empeñada –con tanta fuerza como fuese necesario– para quebrar todo intento de Resistencia. A ningún Movimiento Popular se le permitiría ahora desviar los designios de cambio de Régimen de los banqueros. Si el Movimiento Antiglobalización había estado gritando, “Así es como luce la verdadera Democracia”. A partir del 11 de Septiembre, los banqueros respondieron: “Así es cómo luce la verdadera Opresión”.

Los eventos del 11 de Septiembre condujeron de modo directo a la invasión de Afganistán e Iraq, y en general ayudaron a crear un clima en el que las invasiones a Naciones soberanas podían ser justificadas, con cualquier excusa. La Ley Internacional iba a ser dejada de lado tanto como lo fueron las Libertades Civiles. Fueron removidas todas las restricciones a las intervenciones policiales en los asuntos internos, así como fueron quitadas todas las restricciones a las desestabilizaciones geopolíticas e intervenciones militares en asuntos externos. Nadie iba a interponerse ahora en el camino de los banqueros y su agenda para un cambio de Régimen.

La era tecnotrónica implica la gradual aparición de una sociedad bajo un mayor control… dominada por una élite, no constreñida por los valores tradicionales… esta élite no dudaría en conseguir sus fines políticos mediante el uso de los últimos avances técnicos en la manipulación del comportamiento humano… Una crisis social continua, la aparición de una personalidad carismática, y la explotación de los medios masivos de comunicación para obtener el apoyo de la opinión pública devendrían los pasos fundamentales en la transformación paso a paso de los Estados Unidos en una sociedad altamente controlada… Además, podría ser posible –y tentador– el explotar los frutos de la investigación técnica acerca del cerebro y el comportamiento humano para los propósitos políticos estratégicos... – Zbigniew Brzezinski, “La Era Tecnotrónica” (Editorial Paidós), 1970.

Richard K. Moore - 06 de noviembre 2011 
(traducción y notas: Francisco Mazzucco)




Notas de la Traducción: 

[1] Holanda fue la principal beneficiaria económica del descubrimiento de América. Siendo parte del Imperio Español, recibió como centro financiero la mayor parte de los metales preciosos –oro, plata, joyas, que se trajeron de las colonias. Situación que se prolongó aún luego, cuando fuera una potencia independiente, al fungir como la gran capital del comercio de Europa. A su vez en términos étnicos, la casa real inglesa y la holandesa empezaron a compartir lazos sanguíneos precisamente entre los años en que se da el cruce de capitales de Holanda a Gran Bretaña -fines del 1600 y comienzos del 1700; así como muchos de los nacientes capitalistas “ingleses” eran en realidad migrantes extranjeros venidos de los Países Bajos.
[2] Los retornos decrecientes implican que cada vez hay que invertir una proporción mayor para obtener un beneficio menor.
[3] La crisis del 2008 representó a escala Mundial, la crisis que tuvo el sector privado en la Argentina del PROCESO. Por el cual las empresas privadas endeudadas al punto de la quiebra lograron –mediante su dominio de los resortes del Estado liberal al cual controlaban en lo económico- “estatizar la deuda privada”. Este proceso será repetido en el 2008: los Bancos, financieras y sociedades de Bolsa totalmente en la quiebra debido a una especulación fraudulenta sin apoyo alguno en la producción de riquezas reales, consiguieron que los Estados procedieran a su “rescate”. La gran estafa que antes lograban los capitalistas en los países periféricos, ahora lo lograron también en las potencias centrales. Mientras “las ganancias son de los privados”, “las deudas son del Estado”. Así los Bancos se han quedado siempre con los beneficios de sus prácticas de fraude y latrocinio, y cuando debieron afrontar millonarias pérdidas éstas han sido pagadas por los Pueblos (a través de sus impuestos y la garantía de los Estados). El tamaño del rescate de los grandes Bancos Multinacionales es de una cifra “secreta” (que en exactitud nunca ha trascendido, ni caído bajo supervisión de lo Público, ni aún de los mismos Estados que han otorgado los “rescates”). Pero superan con creces los TRES BILLONES DE DÓLARES (un billón es un millón de millón), cifra que superaría al PBI total de la potencia mundial dominante que es EEUU. Por lo tanto los grandes banqueros han generado una pérdida mayor que la que podría soportar incluso los EEUU; y han hecho traspasar tal pérdida a los Estados Centrales (EEUU, Europa, Japón). Dicha “estatización de deudas privadas” es el origen directo y real del “Default” actual, que en el 2011, sufren los Estados. Réplica de la crisis de la economía nacional post-dictadura, causada por la estatización de las deudas y del manejo de la economía a mano de la élite de las finanzas.
[4] El juego de “el Estanciero” sería una versión del “Monopoly” norteamericano.
[5] Las hipotecas “subprime”, llamadas así porque son deudas que tienen como garantía otras deudas anteriores. En un endeudamiento que puede ir escalando de forma piramidal, llegando a casos en que con una casa como garantía se sacaban hasta media docena de créditos. Esto implica que al no poder pagarse una deuda, todo el resto de las otras que se han pedido “bajo la prima de esta deuda original” (sub-prime) a su vez también caen; lo cual genera un estallido en toda la cadena crediticia –origen de la crisis del 2008.
[6] Los “derivados tóxicos” son un instrumento financiero con el cual se ponían en la misma bolsa (el mismo papel comerciable), y sin que lo supiera muchas veces su comprador final, todas las deudas sin importar su origen –mezclando así las de alta posibilidad de pago con las impagables o “tóxicas”. Así todos los mercados económicos mundiales terminaron teniendo en sus carteras deudas impagables -las cuales, aquellos que las habían generado en un primer momento fraudulentamente, ya se las habían sacado de encima vendiéndolas en el mercado secundario. E incluso luego de generarlos, especularon en su contra apostando a su quiebra –al saber bien que eran préstamos incobrables. Con lo cual los actores financieros ganaron al generar deuda fraudulenta en un primer momento, al venderla a incautos e ignorantes de la situación en la siguiente etapa del esquema, al especular bursátilmente apostando favor de que esos activos fuesen incobrables, y finalmente al hacer pagar a los Estados el costo de toda la operación y de las deudas “tóxicas”. Ya que el mega “rescate” mundial implicó que los Estados se quedaron con las carteras de deudas “tóxicas” (o sea, de pérdidas), y los banqueros con las propiedades, casas y autos, de los deudores a los cuales llevaron a remate de inmediato haciendo caer más el mercado inmobiliario y llevando a la quiebra aún a más deudores hipotecarios debido a la caída tremenda en el precio de sus propiedades.
[7] Se puede encontrar material (aunque en idioma inglés) sobre el libro citado en los siguientes videos: un corto resumen animado en   http://www.youtube.com/watch?v=n7Fzm1hEiDQ  Y unas entrevistas de radio muy completas al autor del libro en http://www.youtube.com/watch?v=yTbdnNgqfs8 y http://www.youtube.com/watch?v=29GhXsx7-Rs
[8] A través de la llamada “tercerización” laboral y el “outsourcing” con los cuales se “mudaron” los trabajos industriales a zonas de trabajo esclavo, y salarios de miseria.
[9] Nótese que el discurso de este criminal sionista, uno de los principales ideólogos del Terrorismo de Estado que en la Argentina se dio con el PROCESO –y que ha sido dotado con el “Premio Nobel de la Paz” por sus servicios al sistema de dominio y explotación (al igual que luego lo será Barack Obama)– fue realizado en las postrimerías de la caída del Muro de Berlín en pleno auge de la nueva era de “Pax Americana” y el ideal de un Fin de la Historia a lo Fukuyama y un mundo feliz. La doctrina de las guerras preventivas, la amenaza perpetua del supuesto terrorismo islámico, la “Patriotic Act” y Guantánamo no aparecían en el horizonte. Si hasta entonces la tortura, el asesinato y la desaparición de personas estaba reservada a la lejana y sometida Periferia mundial, ahora llega a todos los ciudadanos incluso aquellos de los países del mundo “libre, desarrollado y democrático”. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy ilustrativo. Los sectores populares de todo el planeta,deberemos organizarnos bajo un paradigma donde la producción social esté al servicio de las amplias masas, y no del beneficio particular de determinados individuos...