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lunes, 23 de enero de 2012

Iran, Famatina y Malvinas, el mismo sentimiento antiimperialista

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.La dársena de Kalntari, en el mar de Omán, 
cerca del estrecho de Ormuz, 
cada vez más cerca de Malvinas, 
y de los cerros en disputa del pueblo de Famatina.

Por El Frente Negro 
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En el día de la fecha, lunes 23 de enero, la Unión Europea sancionó a la República Islámica de Irán con una batería de medidas dispuestas principalmente a impedir la importación de petróleo iraní por parte de sus estados adheridos. La Unión Europea consume el 20% del petróleo iraní y la medida preveé su fecha límite de aplicación al primero de julio. Los países del bloque que más compran el petróleo iraní son los más afectados por la crisis económica, entre otros, España, Italia y Grecia. Tal es así que esta medida afectará negativamente sobre sus economías nacionales por culpa del alineamiento político a Estados Unidos e Israel. Si los precios del petróleo suben demasiado, Europa se verá en aprietos. De hecho, hay voces en Irán que recomiendan cesar sus exportaciones de crudo a Europa ellos mismos para que los precios se disparen. Hasta cuando podrá seguir esa obediencia europea a los dictados del imperialismo financiero, no podemos saberlo, pero es evidente que a raíz de este conflicto se está agravando el peso de la crisis sobre sus pueblos. Si bien la mayoría del crudo iraní se vende a países de Asia, estas medidas tendrán un impacto en su economía, ya que además incluyen presiones y limitaciones a las operaciones de su Banco Central. En respuesta, el vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y Seguridad Nacional del Parlamento iraní Mohamed Kosari declaró que su país cerrará el estrecho de Ormuz si se aplican las nuevas sanciones contra la exportación de crudo iraní. La fecha del cierre sería el 11 de febrero si no se da marcha atrás con la medida. Por dicho estrecho pasan el 17% del petróleo del mundo, el 50% del petróleo que consume China, y el 75% del que consume Japón. La presión sobre estos países asiáticos por parte de Estados Unidos crece, exigiéndoles disminuir el comercio de hidrocarburos con Irán. Estados Unidos advirtió que no toleraría un bloqueo iraní en Ormuz, y ya dispuso conjuntamente con Francia portaaviones y buques de guerra en la zona, que se suman las fuerzas militares que ya rodean Irán desde sus países aliados. "Podemos mantener el estrecho de Ormuz abierto y haremos lo necesario para conseguirlo", advirtió el embajador estadounidense ante la OTAN. Recientemente David Cameron, primer ministro inglés, estuvo en la zona, visitando Arabia Saudita, justo enfrente a Irán, para sumar presiones al país persa. Las presiones crecen y nada indica que haya una vuelta atrás. Lo realmente atemorizante ante las perspectivas de guerra en la región, que hace dubitar a los think tanks y centros de poder del imperialismo, son la firme posición que mantienen Rusia y China de negativa a cualquier intervención militar. Rusia se manifestó claramente en defensa de sus vecinos, Siria e Iran, considerando que cualquier guerra contra ellos representa una amenaza a su seguridad. Y esto es claro, Irán y Siria son, a nuestro entender, el último bastión en la disputa geopolítica que mantienen las fuerzas atlantistas de la OTAN contra las pretensiones Euroasiáticas, de Rusia por una lado y China por el otro. La política exterior de estos dos países también busca expandir su influencia en la zona de mayores reservas petroleras del mundo que por proximidad geográfica suma razones para convertirla en epicentro de una posible guerra mundial. Si Iran y Siria caen en la órbita de Estados Unidos y la OTAN, Rusia y China se verían cada vez más cercadas. Las casualidades en geopolítica no existen, y Rusia y China lo saben. Lo que pueda ocurrir es responsabilidad exclusiva de Estados Unidos, Israel y la OTAN, sin dejar de lado la importancia de los lobbys financieros e industriales que alientan y dirigen la mayoría de sus decisiones políticas.

¿Qué rol cumple nuestra América en este conflicto?

Últimamente Iberoamérica viene aportando un importante peso en la búsqueda de un mundo multipolar, en consonancia con las pretensiones de Rusia, China y todos los países no alineados con el imperialismo. Más allá de las formalidades, es importante que en este contexto, nuestros bloques regionales, UNASUR, ALBA y MERCOSUR principalmente, encaren una integración estratégica en materia militar y financiera, reafirmando su independencia de la tensión que busca el imperialismo con los países soberanos del mundo. Si nuestros países sumasen advertencias ante las perspectivas belicistas del imperialismo yanqui y ampliasen su independencia económica de las grandes potencicas, cooperando comercial y diplomaticamente con Siria e Irán, podrían llegar a contribuir a preservar la paz mundial. Pero siendo realistas, ¿hasta que punto es posible esto en países que en gran medida siguen sojusgados por el imperialismo económico y financiero, y varios, entre ellos Chile y Colombia principalmente, tienen cercanía con la política exterior de los Estados Unidos? La negativa de Dilma Rouseff a recibir la comitiva de Irán, a diferencia de lo hecho por Lula, fue también un retroceso para la región. Pero nuestro país hoy guarda una importante responsabilidad y capacidad de iniciativa. Liberárse de las multinacionales mineras, tal como lo reclaman hoy varios pueblos del interior, atacar el monopolio de las petroleras, y recrudecer la política exterior de cara al reclamo por Malvinas puede contribuir muchísimo a volver más dificil y negro el panorama de las grandes potencias en su escalada bélica. No hacerse eco de las presiones sionistas en nuestro país, que buscan pretextos para la guerra contra Irán es en este punto sumamente importante. El conflicto judicial con Irán por los atentados terroristas sufridos en nuestro país debe tratarse al margen de una posible guerra. El sionismo intentará ponerlo como excusa a la hora de exigirnos tomar partido a su favor. El bloqueo a la bandera ilegal de Malvinas que actualmente logró nuestra diplomacia es un gran paso a destacar, pero todavía no es suficiente. Es necesario promover un bloqueo a cualquier buque cuyo destino sea las Islas Malvinas, a nivel regional. Actualmente, los piratas que van a Malvinas pueden seguir amarrando en los países vecinos usando la bandera británica o cualquier otra bandera nacional. En este sentido se dirige una importante movilización popular en nuestro país a favor de la Ley Gaucho Rivero, promovida por Veteranos de Malvinas y la organización Resistencia Patriótica. Ya ha sido sancionada en Tierra del Fuego, Chubut y Santa Cruz, y recientemente presentada en la legislatura Rionegrina. Esta ley ignorada absolutamente por todos los medios nacionales impide "la permanencia, amarre o abastecimiento u operaciones de logística en territorio provincial, de buques de bandera británica o de conveniencia, que realicen tareas relacionadas con la exploración y explotación de recursos naturales dentro del ámbito de la cuenca de las Islas Malvinas sobre la plataforma continental argentina y buques militares que operen en dicha cuenca". Es preciso avanzar con esta medida, dándola a conocer y promoviéndola en todo el territorio de nuestro país. Además, debemos exigir la aplicación de las herramientas legales con las que ya cuenta el Estado en la ley 26.659/2010 que prohíbe a los estados nacionales, provinciales y municipales contratar empresas que tienen interés, filiales, o conexiones accionarias con empresas que se encuentren operando para extraer hidrocarburos en Malvinas. El entrelazamiento que algunos denuncian entre accionistas financieros de la minería a cielo abierto con las petroleras que exploran ilegalmente hidrocarburos en las Malvinas, debe ser duramente sancionado. Pero como todo en política, nada sucede por obra de magia, y es el pueblo quien debe motorizar las medidas populares y antiimperialistas que necesita para ser digno de si mismo. El gobierno por su parte, tendrá un importante triunfo político y económico si decide profundizar su reclamo por Malvinas capturando los recursos mineros, petroleros y financieros, que hoy se transfieren a los promotores de la guerra contra los pueblos libres del mundo. Iran, Famatina y Malvinas, tienen mucho que ver, mucho más de lo que podría pensarse. El imperialismo es uno solo, y los que actuamos para liberarnos estamos del mismo lado, acercándonos, no sólo en la mira del enemigo, sino también en el sentimiento y la conciencia que comienza a unirnos.

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