Analizamos hoy menciones a lo que se hace llamar "
represión y criminalización de la protesta social", para continuar la crítica que empezamos ayer, en diálogo con algunos comentarios que se hicieron en nuestra página de Facebook. Dejaremos un poco de lado la vigencia de la Ley Antiterrorista sobre la cual ya nos pronunciamos debidamente. Sólo añadiremos que no se ocultó en ningún medio el repudio que recogió; de hecho reproducimos nosotros una nota de Verbitsky aparecida en página 12 donde manifestaba su total desacuerdo. Lo mismo hicieron los organismos de derechos humanos y muchas otras organizaciones que apoyan al gobierno.
Para empezar, ajustemos bien los términos: ¿cual es actualmente la naturaleza de la protesta social?. Los noventas reprimian el hambre y la desocupación, hoy los conflictos sociales son otros. ¿O no?, ¿es casualidad?. Cuando este gobierno recibió el país había cortes de ruta que duraban meses y no los hacía gente preocupada por la contaminación sino gente que no tenía que comer. ¿No se acuerdan de Kosteki y Santillán y lo de "la crisis causó dos nuevas muertes"?. El escenario hoy, es otro. Despejar la 9 de Julio porque los ex-soldados movilizados que no combatieron en Malvinas quieren cobrar lo mismo que los que si, y por eso cortan totalmente la principal avenida del país sin dejar siquiera uno o dos carriles abiertos en plena hora pico, ¿es realmente tan catastrófico?. Los primeros en oponerse a ese reclamo son los mismos veteranos de Malvinas. Por otro lado, ¿qué porcentaje del pueblo está saliendo a manifestarse activamente contra la minería a cielo abierto? Es ínfimo, excepto, claro, en la zona de conflicto. Por eso si hablamos de criminalización de la protesta social, deberíamos ver cuantas protestas laborales hay reprimidas por este gobierno, y compararlo con la totalidad de conflictos satisfactoriamente solucionados por el Ministerio de Trabajo. Se podría considerar practicamente nula la "criminalización" y la "represión" desde esta óptica más abarcativa. Que en algunos casos aislados hay represión, como si la hubo en Tinogasta por parte de la policía provincial, y que la represión en cualquier caso es repudiable, seguro. Pero escuchar al payaso de Pino Solanas diciendo que "
estamos en camino a una nueva doctrina de la seguridad nacional", nos parece un disparate. Es decir, se presentan hechos aislados como parte sustancial de la política del gobierno, casi no habiendo conflictividad social; por lo menos no al nivel que querrían algunos, o al que veníamos acostumbrados antes de 2003. No existe ninguna eventual necesidad de reprimir, lo que sería repudiado por el conjunto de la sociedad. Ni tampoco existe la voluntad en el gobierno nacional de hacerlo. Sería estúpido. Pero igual a los opositores les basta. Con dos o tres hechos de represión aislada, pueden invalidar el todo y por ende, justificar la avanzada contra el gobierno igualándolo con la dictadura. Esto es una mediatización bastante obtusa de la realidad, lo haga Clarín o lo haga Prensa Obrera, que ahora conviven. Si no es esto, ¿qué es?.
Durante el mandato de Nestor Kirchner, se hacían marchas masivas pidiendo mano dura en la puertas Congreso, ¿o se olvidaron de Blumberg junto al rabino Bergman presentando sus proyectos de ley para recrudecer las penas?. En ese entonces los medios daban manija a los casos reales de inseguridad de aquel entonces para pegarle al gobierno usando el dolor de las víctimas. Naturalmente, el gobierno no cedió. Hoy en día, viendo que han bajado considerablemente los hechos delictivos a raíz de la buena gestión de gobierno, se dedican a decir que hay represión, maximizando hechos y conflictos aislados. Antes TN llevaba a Blumberg a sus programas, ahora lleva a Pitrola y Bregman. ¿Que clase de coherencia es esta?. (1)
En este sentido es que nosotros también consideramos que no se puede dejar pasar por alto todo lo que está haciendo el gobierno. Y de lo que pocos se hacen eco, porque no da prensa y no sirve para agitar. Por eso, enumeramos a continuación desordenadamente varias medidas, tomadas todas ellas despúes del triunfo electoral: El freno a la corrida bancaria que impulsaron varios bancos internacionales apenas ganada la elección; el control de todos los giros de utilidades al exterior; la obligación a mineras, petroleras y aseguradoras a liquidar divisas en el país; el control de todas las importaciones mediante declaración jurada anticipada para proteger la industria nacional; la denuncia por abuso de posición dominante a las cinco petroleras más grandes del país; el acuerdo federal de los hidrocarburos, que supone una mayor regulación sobre las petroleras, con miras al autoabastecimiento y que prevee la participación de empresas estatales en caso de que por incumplimiento se levanten las conseciones de explotación; el tope de 5% a las tasas de interés en créditos antes usurarios a júbilados otorgados por mutuales y cooperativas; el tope fijado a las cuotas de deudores de hipotecas con un 25% máximo sobre el total de los ingresos familiares; y la incorporación de las prestaciones pagas de las obras sociales sindicales a la ley de prepagas que enojó a la corporación sindical.
Todo esto pasó desde el 23 de octubre hasta acá. Si nada de esto hubiera pasado, y la corrida bancaria hubiese prosperado, hoy la estabilidad del país estaría en jaque y la crisis nos golpearía muy fuerte en lo sucesivo, resultando al conjunto de la población algo mucho más grave que el drenaje de recursos por la minería a cielo abierto. Resulta contraproducente que cuando el gobierno pivotea con virtud la crisis económica de los países centrales, reforzando todos los controles del Estado para evitar embates del exterior, y encarando en el contexto de la integración regional las provocaciones británicas cada día más virulentas en torno a Malvinas (2), algunos argentinos, parecen más preocupados, no en ver como podemos unirnos para avanzar y liberarnos en una visión estratégica de futuro; sino en atacar al gobierno coincidiendo sin quererlo, no conscientemente, con la misma opinión que manifiesta Videla en su último reportaje: "Nuestro peor momento llegó con los Kirchner". Si no es este el peor momento de la argentina, hay que evaluarlo entonces junto a la historia reciente, tener en cuenta el contexto internacional y las nulas alternativas políticas que se presentan.
El conflicto en política es necesario, y es saludable, hasta bueno diríamos nosotros. No se puede quedar bien con todo el mundo. Por eso que hoy se esté debatiendo la minería es mérito tanto de las poblaciones locales que se movilizan hace años como también del gobierno nacional, que cambió la sustancia de la discusión política del país porque puso en marcha un Proyecto Nacional que sacó de la pobreza a buena parte de los argentinos y que estructuralmente nos defiende de la crisis económica mundial. A diferencia de esto, el ambientalismo infantil y selectivo de las organizaciones internacionales mea afuera del tarro aunque su ideología se vista en algunos de izquierda antiimperialista. Alcanza con buscar en google para dar con las vinculaciones de muchas de estas organizaciones con la Corona Británica y centros de poder mundial. Su bajada de linea no es ingenua y poco tiene que ver con los naturales miedos de las poblaciones locales donde se emplazan emprendimientos mineros. Por estas contradicciones pasa la densidad política del conflicto. Lo que señalabamos en la nota anterior es que pese a que despúes del 23 de Octubre entramos en un debate de magnitud decisiva en torno a los intereses nacionales (3), los actores políticos opositores, que son los que catalizan los ataques al gobierno nacional, siguen siendo los mismos de siempre: Clarín, La Nación, el Pro, Altamira, Pino, Binner, la CTA de Michelli, y la última flameante incorporación, el gordo Moyano. ¿Son todos estos personajes mencionados dignos de alguna grandeza? Todos ellos se montan en reclamos y temores legítimos de la población para tratar de remontar su fracaso político. ¿No se dan cuenta amigos que son ellos y los británicos los que van a capitalizar políticamente cualquier defensa fundamentalista de la mistificada "Madre Tierra"? ¿Cuando movieron acaso un dedo por el riachuelo los porteños que hoy se horrorizan por la minería a cielo abierto y cuyos aspéctos técnicos ignoran por completo? ¿No hablamos de contaminación en grandes cantidades de agua? ¿Cómo venimos en el rio de la plata? ¿Mucho quilombo ser ambientalista jugando de local no? ¿A cuantos elementos tecnológicos derivados de la minería estamos dispuestos a renunciar en nuestra cruzada ecológica? No nos vayamos al carajo. Todos queremos que a las empresas mineras les aprieten los huevos, se obliguen inversiones para reducir el impacto ambiental, y que comience a participar el estado, o se grave más la renta, y por supuesto que se cambie la legislación menemista. Si sinceramente queremos algo mejor para el pueblo, para el medio ambiente, y para el país hay que aceptar que el piso desde el que partimos es el kirchnerismo. Las vanguardias iluminadas no conducen a buen puerto, y pensar que porque TN pone sus cámaras ante una protesta o una denuncia estemos al borde de la revolución es algo iluso. Hay que dar el debate dentro del movimiento nacional si queremos radicalizarlo. Afuera de él no hay nada. Conformarse nunca, pero mentir jamás.
1 - Insistimos en comprender que no tratamos de defender ni minimizar ningún caso de represión, mucho menos en quitarle valor al debate en torno a la minería a cielo abierto. Sólo hacemos incapíe en ser responsables de lo que politicamente eso significa en el contexto en que se encuentra nuestro país, y en tomar en cuenta de que lado está uno parado. No se pueden pretender medidas de máxima al punto de, que descuidando una visión de conjunto, se termine parado al lado de la reacción. Nos guste o no nos guste, todo es política y la política es mucho más seria y difícil que vivir de reclamos que para colmo no se plantean seria ni honestamente.
2 - Los británicos ya se han atrevido a entrar con sus plataformas petroleras en territorio del mar argentino, dentro de la ZEE (zone económica exclusiva)... es decir, nos siguen invadiendo, y juegan todas sus cartas políticas para extender el conflicto. No es ninguna exageración, imaginemos que pasaría si el caso se diera al revés. En momentos como estos es que nos parece prudente saber reconocer los avances del gobierno y apostar a la unidad nacional de todos los argentinos, esa unidad nacional que a Altamira le parece una boludés.
3 - Actualmente, por ejemplo, varias organizaciónes compañeras como JP Descamisados se encuentran militando por la recuperación de YPF, cosa que muchos pasan por alto. ¿Donde están los preocupados por los recursos naturales apoyando?. Gran parte del ambientalismo demuestra también su falta de política verdaderamente nacional al ignorar y oponerse los avances en el desarrollo científico y tecnológico nacional, sobretodo en materia nuclear. Nuestro país necesita de un desarollo planificado de la cadena de valor en todos los recursos naturales, buscando una mayor participación estatal. Esta es nuestra única alternativa si queremos comer y vivir todos los argentinos en independencia de los grandes poderes mundiales. De allí podríamos derivar ganancias por exportaciones hacia el crédito productivo para el desarrollo de la industria, a bajas tasas. Buena parte de esto se está haciendo, alcanza seguir diariamente las noticias y gozar de buena memoria para estar al tanto.