Bienvenidos al Frente Negro

sábado, 31 de marzo de 2012

Desmantelar la desmalvinización

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Recomendamos la siguiente nota de Federico Bernal aparecida hoy en el excelente suplemento "Malvinas, tiempo de descolonización" que sale todos los sábados en Tiempo Argentino. Va por su sexto fascículo, y continúa. A nuestro entender, representa el trabajo de investigación más serio que se está realizando hoy en día sobre el tema. Recomendado para salir de los lugares comunes y vencer a la autoflagelación derrotista de la desmalvinización.

El 2 de abril de 1982, la República Argentina recuperó las Islas Malvinas luego de 149 años de ilegítima ocupación británica. La Comisión Rattenbach (puntos 286 y 287) opinó al respecto: “Con ese acto, la nación reivindicaba un objetivo histórico y mostraba su determinación de hacer respetar sus derechos sobre un territorio irredento. Además, estas justas aspiraciones habían sido reconocidas sucesivamente por las Naciones Unidas a partir del año 1965 siendo sistemáticamente resistidas por Gran Bretaña. Al cabo de 17 años de infructuosas negociaciones y 149 de reclamaciones, la ocupación militar se daba como un recurso extremo para denunciar y comprometer ante el mundo a una potencia colonialista que se negaba obstinadamente a negociar con seriedad el futuro de las islas, desconociendo los documentos emergentes de la opinión internacional, expresados a través de la Asamblea General de las Naciones Unidas.” La naturaleza justa y legítima del acto de recuperación –tal como afirma el Informe Rattenbach– sería luego ratificado por la justicia argentina en la denominada Causa N° 59 (Archivo de la Cámara Federal) en el juicio a la Junta por las responsabilidades del conflicto bélico. El fallo del 26 de julio de 1988 (fiscal de Cámara Luis Gabriel Moreno Ocampo) declaró: “La Fiscalía, […] acepta expresamente que la conquista de Malvinas fue un acto de legítima defensa; eso aquí no se discute, ni en ningún foro internacional se condenó a la Argentina como agresora, menos la Fiscalía estaría dispuesta a decir esto.


domingo, 18 de marzo de 2012

¿Donde está el Diablo?

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Por Guillermo Levy *

Traemos esta reflexión sobre las recientes dos entrevistas que realizara un periodista español al ex-dictador Rafael Videla. Ayuda a comprender mejor que fue el autodenominado "proceso de reorganización nacional". No se trató de matar gente porque sí. No se trató unicamente de la inhumanidad de sus ejecutores. Fue un plan de amplio consenso social generado desde los círculos de poder oligárquicos, para tirar abajo las chimeneas que levantó Perón, desarticular y endeudar el Estado, y despolitizar la juventud movilizada. Aquel proceso, que continuaron los gobiernos "democráticos" empezó a revertirse el 25 de mayo de 2003, cuando el pueblo torció el rumbo, aunque Videla y todos los conservadores liberales lo lamenten.
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viernes, 16 de marzo de 2012

Capitalismo británico y colonialismo en los orígenes de la minería argentina

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Por Federico Bernal

Una cuestión de fondo y causa de todos los males mineros pasó desapercibida durante el reciente conflicto suscitado en Famatina, provincia de La Rioja. Y para comprender la causa de todos los males mineros, mejor aún, para comprender lo mucho que aún resta avanzar en tan imprescindible actividad -fuente crucial para la capitalización nacional y la industrialización- nada mejor que recurrir a la historia… real. Sin una minería nacional y popular (extensible a los hidrocarburos) no habrá bases sólidas y perdurables para la profundización del modelo vigente. El capital foráneo como actor fundamental y exclusivo del desarrollo minero en el país resulta tan anacrónico como el colonialismo en Malvinas, por cierto íntimamente emparentados. Pero, y a propósito de las denuncias que vinculan al capital británico que opera en el país con la exploración petrolera en las islas, preguntamos: ¿cuándo es que nace la vinculación entre colonialismo y minería? ¿Cuándo comienza la derrota de una minería nacional?
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lunes, 12 de marzo de 2012

La Victoria de Malvinas

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Por Jorge Abelardo Ramos  
 (1983)

La autopropaganda inglesa durante siglos transformó en frase de uso común el hecho incierto de que “Gran Bretaña perdía todas las batallas y ganaba todas las guerras”. Ahora ha ocurrido lo contrario. En estas líneas me reduciré a exponer ese hecho irrefutable.

En los últimos cien años la Argentina se integró al mercado mundial dominado por las potencias anglo- sajonas. Desde Roca hasta hoy, en que el sistema ha saltado por los aires, nuestro país se desenvolvió como provincia agraria de Europa. La articulación entre la Europa industrial y la Argentina exportadora de productos primarios permitió un prodigioso crecimiento hasta 1930. En la crisis mundial, la orgullosa factoría de estancieros gordos y vacas flacas se estrelló como el “Titanic” en el iceberg de la década. Volvieron todos los parásitos de París, aterrados por la baja de los precios del ganado. Se hizo célebre la frase: “Quel difference, de París a l’estance”.

Gracias a la depresión mundial, se abrió la posibilidad en los países semicoloniales, de iniciar la marcha hacia la industrialización. La segunda guerra benefició de nuevo a la Argentina al aislarla de las potencias occidentales, absorbidas por sus sangrientas querellas. La prosperidad del mercado interno, los nuevos obreros, la joven burguesía industrial y la aparición de Perón son los signos externos de la nueva época. El nacionalismo industrial de Perón, sin embargo, encontró en la oligarquía un implacable enemigo.

Aunque el peronismo constituyó un gigantesco avance industrial en todos los órdenes, la hegemonía cultural de la europeización en el sistema cultural y educativo no cedió. Parte de las clases medias, a la rastra de los patrones de prestigio de la sociedad oligárquica, constituyó la “base de masa” del poder imperial y sus aliados internos. Como había ocurrido en las dos guerras mundiales (1914–1918 y 1939–1945), la partidocracia y una parte notoria de la “inteligencia” sostuvieron ardorosamente a los “aliados” anglo- yanquis o sea a los explotadores coloniales directos de la Argentina.

Esas mismas fuerzas conspiraron contra Perón entre 1946 y 1955, en que lograron derribarlo. Se trata de los mismos sectores “democráticos” que a partir del 2 de abril se niegan a aceptar el carácter heroico de la gesta, se obstinan en pagar la deuda externa a la banca inglesa y tienden una cortina de humo sobre este grandioso acontecimiento del siglo XX. Han reemplazado todo análisis sobre el imperialismo invasor por una insustancial palabrería dirigida al comicio. Son los apóstoles vacíos de la “democracia formal”. Ayer reverenciaban a Roosevelt y a Churchill. Hoy lo hacen con Mitterrand, Felipe González y otros escandinavos. Todos ellos son representantes del colonialismo europeo; bloqueadores de la Argentina. De este modo, la guerra de Malvinas, como lo afirma burlonamente la señora Thatcher, habría sido la lucha de la “democracia inglesa” contra la “dictadura argentina”.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La Rebelión del Gaucho Rivero

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Por José Luis Munoz Azpiri (h)
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Antonio Rivero, pastor y esquilador de ovejas de la colonia de Puerto Soledad, acompañado de otros ocho gauchos, el 26 de agosto de 1833 se rebeló contra la autoridad inglesa y dieron muerte a algunos funcionarios. “Hasta enero –dice José María Rosa– estuvieron las Malvinas bajo el control de los gauchos de Rivero.”

Las familias de los colonos ingleses fueron confinadas a un islote y alimentadas por los sublevados. En octubre llegaron algunos balleneros ingleses, pero no se atrevieron con los amotinados; debió esperarse a enero de 1834, en que una goleta de guerra consiguió imponerse y Rivero y los suyos cayeron presos. Se les hizo un proceso en el buque “Spartiate”, de la estación naval británica de la América del Sur. Tan inicuo, que el Almirante inglés no se atrevió a convalidarlo, y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los suyos en la República Oriental del Uruguay. El cabecilla fue dado de alta en el ejército argentino por Rosas, para morir, como era su ley, el 20 de noviembre de 1845 peleando contra los ingleses en la Vuelta de Obligado.
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lunes, 5 de marzo de 2012

Verdad y Justicia para la Causa de Malvinas

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Declaración en repudio de la agresión que sufriera la rectora de la Universidad Nacional de Lanús Dra. Ana Jaramillo. Por la dignificación de nuestra memoria colectiva, repudiamos la agresión.

Los abajo firmantes repudiamos la agresión de la cual fuera objeto la Sra. Rectora de la Universidad Nacional de Lanús, Dra. Ana Jaramillo, por parte de un grupo de ex combatientes de Malvinas autodenominado “Memoria, Paz y Soberanía”, en un documento publicado el domingo 26 de febrero de 2012 en el periódico Página 12.

En democracia todo debate debe ser recibido con beneplácito. Todo intercambio de ideas no hace más que enriquecer y fortalecer el sistema. Pero dicho intercambio debe encontrar límite preciso en la dignidad de las personas, un derecho humano universal y reconocido por nuestro texto constitucional.

Entendemos que quienes suscribieron el documento, maliciosamente, han intentado desconocer el expreso y sistemático compromiso de Ana Jaramillo con la lucha por la vigencia integral de los derechos humanos en nuestro país y en América Latina, además de su incansable batallar contra la dictadura cívico militar que asoló al país a partir del 24 de marzo de 1976.

Entendemos asimismo que la artera agresión contra la rectora de la Universidad Nacional de Lanús no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de un dispositivo que intenta clausurar el debate y la discusión democrática, recurriendo para ello a la infamia y a la descalificación hacia todo aquel que proponga la revisión de nuestra historia.

La injusta y reiterada acometida contra Ana Jaramillo no se encuentra guiada por una eventual exaltación discursiva. Muy por el contario, responde a una matriz intelectual incapaz de comprender y hacer suya esa memoria popular por la que sus autores solo sienten vergüenza y a la que desprecian desde todo punto de vista. Quienes así proceden viven las expresiones vitales del pueblo como una amenaza que podría arrebatarles el privilegio de ser los dueños de la verdad y de la historia. El miedo no es zonzo, tienen razón.

A lo largo de tres décadas, la desmalvinización ha sido justamente esto: la clausura de todos los debates, el secuestro de la verdad y la justicia, la imposición del silenciamiento y la apropiación de los sitiales del saber. No importa si es de derecha, liberal o progresista, la desmalvinización es por principio autoritaria.

sábado, 3 de marzo de 2012

Soberanía Nacional o Dependencia

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Por Ana Jaramillo 

Tengo clara la prudencia con la cual el Gobierno encaró el mandato constitucional en defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas, buscando el diálogo, el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, el reconocimiento de quienes lucharon en el momento y su merecido homenaje.

Como no hago suposiciones, me interesaría saber qué intereses defienden los argentinos que proponen como solución al conflicto sobre la soberanía de Malvinas la autodeterminación de los habitantes, como lo hace Cameron, y no el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas. ¿Quiénes sostienen esta postura, sabiendo que la mitad de la población son militares residentes en una base militar? ¿Qué intereses defienden aquellos que mataron con la indiferencia a más de cuatrocientos veteranos que se quitaron la vida? ¿Qué intereses defienden quienes quieren hacer aparecer a los veteranos como víctimas de la dictadura y no como patriotas que lucharon en una guerra, y a la población en general que apoyó y apoya los derechos sobre las islas como manipulados e irreflexivos? ¿Qué intereses defienden aquellos que desconocen el mandato constitucional y la ley de educación que nos indica la necesidad de enseñar la historia de Malvinas con perspectiva latinoamericana y defender nuestra soberanía? ¿Qué intereses defienden quienes se asustan y sostienen que es peligroso divulgar y difundir el pensamiento y la historia de aquellos que hasta hace muy poco tiempo eran desconocidos por la mayoría de los jóvenes que ingresaban en las universidades?

Queremos recordar la preocupación de José Hernández en 1869 sobre quién defendería la causa Malvinas y nos escribía: “Los argentinos, especialmente, no han podido olvidar que se trata de una parte muy importante del territorio nacional, usurpada a merced de circunstancias desfavorables, en una época indecisa, en que la nacionalidad luchaba aún con los escollos opuestos a su definitiva organización. Se concibe y se explica fácilmente ese sentimiento profundo y celoso de los pueblos por la integridad de su territorio, y que la usurpación de un solo palmo de tierra inquiete su existencia futura, como si se nos arrebatara un pedazo de nuestra carne. La usurpación no sólo es el quebrantamiento de un derecho civil y político; es también la conculcación de una ley natural. Los pueblos necesitan del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para la libre expansión de nuestros pulmones. Absorberle un pedazo de su territorio es arrebatarle un derecho, y esa injusticia envuelve un doble atentado, porque no sólo es el despojo de una propiedad sino que es también la amenaza de una nueva usurpación. El precedente de injusticia es siempre el temor de la injusticia, pues si la conformidad o la indiferencia del pueblo agraviado consolida la conquista de la fuerza, ¿quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo, o de usurpación? El pueblo comprende o siente esas verdades, y su inquietud es la intranquilidad de todos los pueblos que la historia señala como víctimas de iguales atentados. Allí donde ha habido un desconocimiento de la integridad territorial, hemos presenciado siempre los esfuerzos del pueblo damnificado por llegar a la reconquista del territorio usurpado”.

El Instituto Dorrego, como todo el pueblo argentino, seguirá defendiendo la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.

Fuente y texto completo: Pensamiento Nacional

jueves, 1 de marzo de 2012

La Ley Gaucho Rivero: el honor y el coraje del pueblo Argentino. Acá no se rinde nadie.

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Como en Obligado, en Tierra del Fuego no se permitió el amarre de los barcos piratas ingleses. Las cadenas de Obligado, hoy son una LEY. Una ley que se construyó en la protesta popular, en los puertos, en las escuelas, en calles y los muros. Impulsada por la organización Resistencia Patriótica, ex-combatientes, sindicatos, en suma, por el pueblo argentino movilizado. La LEY GAUCHO RIVERO marcó la cancha. No los queremos. No vamos a aceptar su presencia. Hay que extender el bloqueo a la bandera pirata a todos los puertos y helipuertos, argentinos y suramericanos. Las provincias de Santa Cruz y Chubut ya lo hicieron. Río Negro y Buenos Aires darán tratamiento a normas similares en cuanto se inicien las sesiones legislativas. El Mercosur ya bloqueó la bandera kelper, pero no aún la británica y todas sus otras banderas de conveniencia (banderas de otros enclaves coloniales británicos que usan sus buques). En el sur de la Patria los ingleses se tuvieron que volver. No van a volver a amarrar donde el nombre del Gaucho Rivero se haga ley. El pedido de nuestro Ministerio de Industria a empresarios nacionales para disminuir y cortar el comercio con Gran Bretaña es otro paso adelante, como así también, la petición de que los vuelos a Malvinas salgan de nuestro suelo. Hay que tocarles el bolsillo, porque la prepotencia de los ingleses no cesa. Cada vez usurpan más y más territorio marítimo argentino, unilateralmente. Por esto y por nuestros muertos, los de Malvinas, pero también por los de Obligado, y por los de las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Por ellos seguimos peleando. Cuando no hubo otra cosa los combatimos con aceite hirviendo, no necesitamos nada más que huevos y orgullo para que esta causa contagie también a los pueblos suramericanos. No hay otra causa actualmente para la Patria Grande que sucite tanto la unidad y la conciencia antiimperialista necesaria para liberarnos. Acá no se rinde nadie. Acá seguimos la guerra. No hay punto final para Malvinas. ¡Viva la Patria carajo!.

Lee más sobre Malvinas en este blog.
Más información y noticias sobre Malvinas en: El Malvinense
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Tiempo de Descolonización

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Reproducimos hoy un excelente prólogo general de Federico Bernal para el suplemento especial "Malvinas, tiempo de descolonización" que está saliendo en Tiempo Argentino desde el sábado pasado, 25 de febrero. Continuará saliendo todos los sábados hasta el 23 de junio. Sin dudas, una trinchera de combate más contra las zonceras que todavía fomentan el derrotismo desmalvinizador. Recomendamos seguirlo con atención.

Por Federico Bernal

El histórico decreto presidencial 200/2012 ordenó la desclasificación del Informe Rattenbach. Entre sus considerandos se lee: “Que (…) el permitir a la sociedad el acceso al conocimiento del contenido del referido Informe y/o sus antecedentes documentales, brindará a todos los argentinos mayores elementos de juicio para estudiar ese período de nuestra historia, y en especial, de lo sucedido durante el conflicto del Atlántico Sur.” En sintonía con tan fundamental lineamiento, es que desde este suplemento nos proponemos brindar a los argentinos y argentinas mayores elementos de juicio sobre lo acontecido antes, durante y después del conflicto del Atlántico Sur. No es ninguna casualidad que Memoria, Verdad y Justicia haya terminado con la impunidad a los genocidas recién con el regreso de la democracia real, y no en 1983 sino 30 años más tarde. De igual forma, no es ninguna casualidad que los primeros actos remalvinizadores desde el 14 de junio de 1982 recién se verifiquen con el advenimiento de gobiernos democráticos, nacionales y populares. ¡Memoria, Verdad y Justicia para nuestro pueblo! ¡Memoria, Verdad y Soberanía para nuestras Islas Malvinas!