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jueves, 5 de septiembre de 2013

Los Opuestos y el Cosmos Eterno Heracliteo

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Por Rodolfo Mondolfo 

- Reseña, en lo tocante a Heráclito, de la obra de John Burnet, Early Greek Philosophy (1983) -

(...) Burnet vincula con el momento histórico y el renacimiento religioso de la época el tono profético e inspirado que se encuentra en Heráclito tal como en Píndaro, Esquilo y otras grandes personalidades del mismo tiempo. (...) El gran descubrimiento que Heráclito se jacta de haber cumplido (dice Burnet) es el de la unidad de los contrarios que convierte la lucha de ellos en armonía. Anaximandro había considerado como mal e injusticia la división de lo Uno en los opuestos; Heráclito, en cambio, afirma que la unidad de lo Uno está justamente en la tensión contraria de los opuestos. Uno y múltiple son coeternos e idénticos; la oposición y la lucha son la justicia soberana. Por eso elige como sustancia universal el fuego «siempre viviente», cuya vida es flujo y cambio incesante. (...)

Heráclito, sostiene Burnet, declara eterno al cosmos, y por eso debe haber pensado en una permanencia constante del conflicto de fuego y agua del que habla el escrito hipocrático Sobre el régimen. Un instante sólo de conflagración universal destruiría la tensión de los contrarios y volvería así imposible el nacimiento de un nuevo mundo. La tensión de los contrarios constituye la «armonía oculta» del universo, es decir, su estructura por tensiones opuestas como las del arco o la lira. La guerra reina en todo el cosmos tal como entre los hombres; sin contrastes no habría vida ni armonía. Los opuestos son correlativos por ser las dos caras de toda realidad, las que no pueden existir una sin otra, como día y noche, hambre y hartura, reposo y movimiento; camino arriba y abajo, frío y calor, seco y húmedo, bien y mal, etc.

La lucha entre ellos es justicia y ley divina eterna; los contrarios se unifican y coinciden en Dios, para quien todos son buenos a pesar de las distinciones humanas entre cosas buenas y malas. Dios, unidad de todos los opuestos, única sabiduría, no puede pensarse antropomórficamente; Heráclito continúa la lucha de Jenófanes contra la religión vulgar; en cambio Burnet se niega a considerarlo con Pfleiderer vinculado con la religión de los misterios. Su religión es una religión de la unidad universal que es armonía de los opuestos; ésta es la única Sabiduría o «lo común» a todos los seres (contrario, sin embargo, al «Sentido común» u opinión vulgar de la masa) a que debe inspirarse la ética del sabio, quien mira en la ley divina, reconociendo en las mudables leyes humanas copias imperfectas del ejemplar único eterno.

* MONDOLFO, R., <<Interpretaciones de Heráclito en el último medio siglo>> en SPENGLER, O.Heráclito. 1947. Buenos Aires. Espasa-Calpe. págs. 19-23.

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