Bienvenidos al Frente Negro

domingo, 17 de marzo de 2013

La Tékhnē como disposición espiritual

.
.
Por Augusto Bleda
.
Como primera tentativa de aclarar nuestro concepto de la Tékhnē*, diremos que la entendemos en sí misma como una particular disposición en la que el espíritu (se) produce y (se) interpreta (a través de las) cosas, apropiando con su obrar la realidad dada frente a él. Lo hace a través del Arte (apropiación estética del mundo), y la Ciencia (apropiación fáustica del mundo).

De este modo el espíritu revierte la primera impresión teorética por la cual el mundo aparecía como límite enfrentado a su alma que percibía como mera posibilidad. El espíritu procede, por tanto, a producir el mundo en tanto materia de su proyecto. Y a través de sus fines, redescubre el mundo infinito.
                                                                                                            
Mientras que mediante la Theōría el espíritu se afirma en tanto autónomo y libre respecto del mundo; mediante la Tékhnē se afirma como productor de la realidad, en tanto inteligencia que introduce la finalidad en el mundo. Ésta teleología está inspirada por la fuerza de atracción que ejercen aquellas figuras proyectadas por la Theōría como configuraciones de lo absoluto. De aquel modo la Theōría implicaba una concepción del mundo; de éste, la Tékhnē implica una producción del mismo.
                                                      
La Tékhnē se caracteriza por su movimiento hacia la reducción interior del afuera, es decir, la transformación de la exterioridad en interioridad. Cada interacción con el afuera recupera un saber proveniente de la concepción misma proyectada en las cosas. La profundidad que se busca en las cosas es la profundidad del espíritu mismo. El espíritu logra de ese modo que su misma historia y su proyecto se confunda con la historia de las cosas, en un proceso vivo de relación dialéctica con las mismas. La vocación de la Tékhnē se mira en el abismo de aquel infinito que ha propuesto en las cosas, siempre cambiantes, siempre disponibles. Su libertad se ejerce sobre ellas, que son finitas. Para ejercer dicha libertad añora un poder que no puede reposar en el limitado dominio de la posesión individual. Necesita ejercer su libertad con otros, sobre otros, o para otros. La Tékhnē está condicionada en función del proyecto metafísico de la Theōría  y del proyecto político de la Práxis. Diremos más, si bien a efectos expositivos la Theōría y la Tékhnē están siendo tratadas previamente, la Práxis es primero, y acompaña, aunque irreflexivamente, como sustrato, a la Theōría y a la Tékhnē. La conciencia de la Práxis es posterior en manifestación pero primera en tanto hace posible la aparición del orden de la serie. Mientras la Theōría reposa sobre la interioridad, sobre la concepción; la Tékhnē lo hace sobre la exterioridad, sobre la producción. La relación entre estos dos polos cuya direccionalidad es antagónica sólo es posible presuponiendo la Práxis, un devenir en cuya unidad se conserve la identidad de los opuestos y su tensión intrínseca, pero en virtud del cual el espíritu pueda decidir una realización mayor.

Tékhnē es una transliteración de la palabra τέχνη del griego antiguo. Las razones de este uso ya han sido expuestas en "La Theōría como disposición espiritual".

viernes, 8 de marzo de 2013

La Theōría como disposición espiritual

.


Por Augusto Bleda

Los primeros pasos que ensayamos aquí no podrán ser sino arbitrarios, pero encierran, estamos seguros, una riqueza que se desentrañará con el paso del tiempo, con el esfuerzo continuado y la lectura atenta. No es otra la razón que nos empuja a avanzar aunque sea a tientas, en plena oscuridad y sin garantías. Abrimos la presente a todo tipo de críticas para continuar la elaboración y rectificación de estas mismas ideas en futuras publicaciones.

La hipótesis que trabajaremos respecto de las cuatro áreas temáticas de este sitio en sí mismas, es que, a nuestro entender, configuran, cada una, una particular disposición espiritual. A lo largo del tratamiento de las mismas daremos con más que conceptos. Y es que hay figuras, arquetipos bajo los cuales éstos aparecen en grados cada vez más complejos de interrelación orgánica. Este trabajo interpretativo tendrá, por tanto, el fin de desocultar la fuerza viva de la que se nutre El Frente, a través de sus secciones, que presentamos aquí como enfoques existenciales de su mismo organismo. ¿Qué otra forma de conocerse tiene uno mismo sino es a través de sus propias obras?. ¿Qué obra tiene más vida que la realización del propio espíritu?.

Como primera tentativa de aclarar nuestro concepto de la Theōría*, diremos que la entendemos, reiterándonos, como una particular disposición espiritual. Mediante la cual, en un movimiento hacia dentro, el espíritu se piensa a sí mismo en el terreno de las Ideas. Realiza así el alma en tanto posibilidad suya; y en tanto tiende a lo absoluto, busca reconocerse y concretarse a través del Sujeto como proyecto suyo. La Theōría conduce en última instancia al lugar donde se confunden lo universal y la subjetividad en una pura presencia pensante que prefigura lo absoluto. Y lo hace como negación del ahora contingente de la subjetividad, y a su vez, como afirmación de una superación proyectada.

Esto significa que la Theōría proyecta más allá de sí unas figuras, que le aparecen como objetivas y necesarias, y a las que tiende con todas sus fuerzas derramándose fuera de sí. Estas figuras son encarnación de verdad, entendida como coherencia ideal con la autarquía y la libertad de su propia concepción. Estas figuras exigen cumplimiento y por ende arrastran al espíritu por fuera del terreno propio de la Theōría. Pero este movimiento, por el cual la Theōría se muestra en continua interacción con otras disposiciones espirituales, merece ser mejor comprendido antes de progresar en él.

Mientras su simple opción por la autonomía a espaldas del mundo ya la vuelve sujeto histórico, es en el ejercicio contemplativo que le es propio donde la Theōría prefigura distintas configuraciones para la realización de lo absoluto. La contemplación aparece así como contracara de la pasividad, pues la verdad como experiencia interior implica la transformación del mundo. El mundo siempre es para quien lo mira. Precisando, el mundo es concebido por el espíritu siempre en función de un proyecto. Justamente la Theōría implica que el espíritu se da un proyecto en libertad. La libertad de nuestro espíritu, entonces, ejercida por si misma es transformadora, pues su puesta en acto desafía la necesidad del mundo, de lo dado, que sólo se reproduce a sí mismo. La Theōría en su operación pugna por una concepción del mundo que prefigure la actualización de las potencialidades encarnadas en el alma del sujeto. Esto la pone en tensión permanente con el mundo que se nos presenta a primera vista como la negación de todo sujeto, como un no-yo. Tal es así que teniendo en cuenta que la Theōría proyecta figuras como configuraciones para la realización del absoluto desde el plano de las Ideas, el espíritu debe necesariamente ir más allá de dicho plano. Debe hacer una revolución negando su negación, ese mundo que se le impone como una voluntad extraña, para poder realizarse en él o a pesar de él. Se hace necesaria por tanto una elevación de lo abstracto a lo concreto que nos empuja hacia la Tekhnē, esa particular disposición espiritual mediante la cual el espíritu se realiza fuera de sí a través de las cosas que concibe de acuerdo a su proyecto; y también hacia la Praxis, aquella otra disposición que asume como propia la dinámica de la vida misma, el devenir, a través de una acción sobre la cual no diremos más nada por el momento.

* Theōría es la transliteración de la palabra θεωρία, del idioma griego clásico. Damos uso al término transliterado para facilitar su comprensión a todo el público hispanoparlante y para referir, a su vez, al significado del término griego que nos parece más adecuado para la exposición que la palabra castellana "teoría", que se presta a confusión por sus usos corrientes. Theōría significa principalmente: visión, contemplación, especulación. Nosotros referimos al término, más ampliamente, como disposición espiritual teórica para acentuar que éste contemplar, es una de las facultades mediante las que el espíritu se dispone. Este uso del griego antiguo, tiene por fin sugerir una genealogía de los conceptos centrales de la filosofía para comprenderlos cabalmente.

martes, 5 de marzo de 2013

El Eterno Retorno de Hugo Chávez

.

El Presidente venezolano pasó parte de su último tiempo en Cuba fascinado con el libro de Friedrich Nietzsche “Así habló Zaratustra”. Ha recitado pasajes del texto en discursos televisados y se ha referido a él en mensajes difundidos por la red social Twitter. El Mandatario expresó que el libro le vino a la mente cuando estaba recibiendo tratamiento, y pidió un ejemplar. “Lo mandé a buscar y sólo dije: Sólo que ahora apareciste Zaratustra, de nuevo”, dijo el gobernante. “Ahora me asaltaste a fondo sólo que venías de la mano con Fidel Castro”. Incluso citó directamente la obra refiriendo a la proximidad de su muerte: "Me encuentro ante mi montaña más alta y ante mi más larga caminata... Bien... estoy dispuesto" así habló Zaratustra!”.